El ajuste corresponde a la actualización trimestral prevista por la Ley 23.966, vinculada a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, aunque su implementación había sido postergada en varias oportunidades.
En esta oportunidad, el impuesto sobre los combustibles líquidos se incrementará en $10,52 por litro para las naftas y en $8,57 por litro para el gasoil, que además tendrá un adicional de $4,64 por tratamiento diferencial. A su vez, el impuesto al dióxido de carbono se actualizará en $0,64 por litro para nafta y $0,97 para gasoil.
Según el Ejecutivo, la decisión de aplicar el aumento de manera parcial y escalonada busca “estimular el crecimiento económico y mantener la sostenibilidad fiscal”, evitando un impacto más fuerte en los precios de forma inmediata.
De esta manera, los incrementos se trasladarán progresivamente al valor final de los combustibles en todo el país durante septiembre, y se espera que el litro de nafta y gasoil registre subas de entre 0,7 % y 0,8 % por el efecto del impuesto.