El origen de esta costumbre se remonta al Evangelio de San Mateo, donde se relata la visita de unos sabios de Oriente que siguieron una estrella hasta Belén para adorar al niño Jesús y ofrecerle oro, incienso y mirra. Con el paso del tiempo, estos sabios fueron identificados como reyes y recibieron los nombres con los que hoy se los conoce.
La noche del 5 de enero es especialmente esperada por los más chicos, que suelen dejar sus zapatos junto a la puerta o debajo del árbol, además de agua y pasto para los camellos. En muchos lugares, la fecha se vive con celebraciones populares, cabalgatas y encuentros familiares.
Más allá de los regalos, la festividad de los Reyes Magos simboliza valores como la fe, la generosidad y la unión familiar. A lo largo de los siglos, esta tradición logró adaptarse a distintas culturas y contextos, manteniendo su esencia y transmitiéndose de generación en generación.